Salud es un estado de bienestar físico, mental, emocional y espiritual; y no sólo se refiere a la ausencia de enfermedad. Desde un punto de vista holístico-integrador del ser humano y del universo, la enfermedad constituye, más que una limitación o acontecimiento desfavorable, una oportunidad de crecimiento, de evolución y una experiencia necesaria como oportunidad hacia la transformación y evolución. El concepto dualista-polarizado de la relación salud – enfermedad proviene más bien desde un paradigma cartesiano – newtoniano, una concepción lineal, fragmentada y eventual del ser humano y de cuanto lo rodea.

Con el devenir y el evolucionar, desde una perspectiva global, holística y vinculante, todo el universo se encuentra de alguna manera relacionado y, el ser humano, se constituye en un ser integral. Dentro de este cuadro, se interelacionan todos los niveles de existencia, desde lo cognitivo, físico, emocional y energético. La consciencia total en el ser humano, es una verdadera constelación donde el acontecer de cada uno de estos aspectos influye en los otros.

Para Bach, la “enfermedad” es simplemente la des-alineación que se produce al ir la personalidad hacia una dirección y el alma, la consciencia sabia, profunda y permanente, hacia otra. Cuando la personalidad se dirige hacia una diferente dirección, se produce la dicotomía, la fragmentación, la enfermedad que se manifiesta en primer lugar en un plano enérgetico, luego emocional y finalmente, se manifiesta en lo físico.

Atendiendo a este profundo mensaje, nos sanamos al tomar consciencia, darnos cuenta y retomar  el camino de la unidad. La enfermedad, es una oportunidad para la sanación.

Las terapias complementarias no hacen sino ponernos en contacto en un nivel profundo con este sabio mensaje y comenzamos a sanarnos desde la integridad, desde la compresión de que debemos aprender para evolucionar.